Paseo por Bilbao

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Perspectiva de Bilbao desde el monte Artxanda

Hola!

Retomamos el blog después de unos dias de vacaciones, en realidad retomé la actividad el pasado martes 8 pero ahora es cuando actualizo el weblog.
Os conté en mi anterior post que iba a estar unos dias fuera, pues bien, concretamente he estado en Bilbao, tenía muchas ganas de conocer esa ciudad y el museo Guggemheim. La ciudad, al parecer ha sufrido un cambio drástico (a mejor) en las últimas décadas, y cuando he ido me he encontrado con un centro urbano muy cuidado, moderno, cómodo, silencioso, y fácil de recorrer con sus diferentes medios de transporte.

Donde el rio se convierte en ria
Paseando por una de las orillas de la ria, al fondo, el Guggemheim

Nosotros, Ana y yo, nos hospedamos en un hotel en pleno casco viejo, pequeño pero atractivo y desde allí realizamos el recorrido por toda la ciudad a pie. El tiempo no acompañó, una borrasca cantábrica había llegado y el frio y la lluvia apenas nos dió tregua, pero cuando uno está de turismo en un lugar casi nada puede frenarte a la hora de patear la ciudad, eso si, no hice todas las fotos que hubiera querido.

Fundido en negro
Mirador del monte Artxanda

El primer dia empezamos divisando la ciudad desde el monte Artxanda al que puedes subir en un funicular, la subida merece la pena, además el entorno de la montaña conserva algo de la vegetación natural, aunque está en parte urbanizado.

Las dos torres
Torres Isozaki

Una vez que bajamos del monte rodeamos la ria (el rio Nervión) pasando por el puente Calatrava, hasta el museo Guggemheim, que ese dia estaba cerrado por ser lunes, pero ofrecia la mejor oportunidad para realizar fotos a su imponente estructura y su entorno, la famosa araña gigante Mamá de Louise Bourgeois  o el perrito Puppy de Jeff Koons

Pateando el Guggemheim

Desde allí cruzamos la gran avenida que nos lleva de vuelta al casco viejo, donde comimos a basa de pintxos, para después encontrarnos con nuestro amigo Andrés Basurto al que solo conocemos a través de Objetivo Málaga o Flickr, fué un feliz encuentro y uno de esos momentos que te gusta recordar de un viaje. Aprovecho para enviarle un fuerte abrazo desde Torremolinos y agradecerle haber sido tan buen guía. Con él recorrimos el casco viejo y desde allí, por un precioso camino, subimos a la Basílica de Begoña en un curioso lugar de urbanizaciones modernas.

Por la noche, por supuesto no podiamos faltar a la cita con los conocidos pintxos, creo que elegimos bien el sitio, un lugar en la Plaza Nueva, realmente exquisitos, variados y trabajados los pintxos que probamos.
Llevábamos levantados desde las 4:30 de la mañana asi que no podiamos más y nos fuimos a descansar, que el siguiente dia prometía.

Nuestra primera ronda de Pintxos
El segundo dia, tambien lluvioso, cogimos el tren destino Portugalete, a pocos kilómetros de Bilbao, la verdad es que la luz del dia, sombrio, lluvioso y frio combinado con el paso del tren por toda la zona industrial, (alguna semiabandonada), del extrarradio de Bilbao, Barakaldo, etc.. me produjo cierto escalofrío. Cuando nos bajamos del tren en Portugalete en mitad de la lluvia y completamente solos nos preguntábamos que ibamos a hacer allí, pero en seguida nos topamos con la preciosa oficina de turismo de la ciudad, en donde pedimos información acerca del famoso puente de Vizcaya que une las dos orillas del Nervión, y cuando vimos el puente en  la distancia nos preguntamos si seríamos capaces de subir y además con ese tiempo.
Puente colgante Getxo-Portugalete
Puente de Vizcaya

Recorrimos algunos rincones de Portugalete y después de mucho pensarlo nos encaminamos al imponente puente, estaban pintándolo por lo que el ascensor de este lado no estaba operativo, asi que cruzamos al otro lado, el de Getxo, montados en la barcaza que cuelga del puente, más utilizada por la gente del lugar como medio de transporte habitual. Una vez en Getxo, nos subimos al ascensor hasta lo alto del puente y alli arriba nos quedamos un buen rato haciendo fotos, disfrutando de las vistas y recorriéndolo hasta el otro lado. El puente estaba para nosotros solos, no había más turistas.

Panorámica desde el puente colgante de Vizcaya
Panorámica desde el puente, izq: Portugalete, der: Getxo

Curioseamos por algunos rincones de Getxo y cogimos el metro hacia Bilbao, y paseamos por su moderno centro bajo una persistente lluvia.
Después de comer nos metimos en el museo Guggemheim para recorrerlo por su interior y contemplar el arte que nos ofrecia en ese momento.

Infinitos Cielos - Infinites heavens
Detalle del exterior del museo Guggemheim

El interior del museo consta de varias plantas con una estructura irregular realmente imponente, cada pieza del armazón del edificio es única. Las obras expuestas, a mi en general, me gustaron pero desde luego no pasan desapercibidas, a parte de algunas obras permanentes como La materia del tiempo, una obra de Richar Serra en donde uno puede perderse y que ocupa una enorme sala, perfomances, seleccion fotográfica contemporánea, arte en la época fasciscta-nazi en Europa… etc… completan las exposiciones temporales que vimos.

Puppy a la entrada del Guggemheim

Dentro del museo  no se pueden hacer fotos, así que me guardé la cámara.
Al salir del museo, paseamos por otras zonas de la ciudad y acabamos merendando-cenando en el Café Iruña. A este lugar entramos por casualidad, pero resulta que es un sitio con mucha historia y su impresionante decoración al puro estilo mudéjar te sorprende en pleno Euskadi.
Poco más pudimos hacer ese dia, a la mañana siguiente tocaba coger el avión de regreso a Málaga.
Y como siempre esperando volver a Euskadi, en una próxima ocasión tocará San Sebastián y alrededores 😉
Os dejo con más fotos, podéis verlas en la ventana de abajo, si no las veis pinchad aquí.